Día Internacional de la Juventud
En 1999 la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó que el 12 de agosto fuera declarado como el Día Internacional de la Juventud. Este año forma además parte del Año Internacional de la Juventud, bajo el lema “El diálogo y la comprensión mutua”. La juventud simboliza y representa el cambio, la innovación y el desarrollo en los diferentes ámbitos de los países, siendo por ello necesario favorecer la participación de los y las jóvenes en los procesos y decisiones que afectan a sus vidas, referente tanto a condiciones sociales como económicas.
La juventud cambia. Cambia con los tiempos y sus correspondientes contextos socio-económicos; cambia con las mejoras alcanzadas en la educación, en las condiciones laborales, en la protección del medioambiente, y en la conquista de los derechos de la ciudadanía. La consecución de los pilares básicos del Estado del Bienestar hace que las necesidades de la gente joven sean diferentes a las de las generaciones anteriores que no contaban con las garantías sociales actuales. Y también, en tiempos difíciles como estos, permite que la juventud mejor preparada en la Historia de nuestro país sea quien se enfrente a las incertidumbres del futuro.
El ámbito local es, seguramente, el marco más adecuado para implementar lo plasmado en el Programa de Acción Mundial para los Jóvenes, dada la cercanía de las políticas locales a la ciudadanía. Hoy en día en los ayuntamientos, en las autonomías y en el ámbito nacional, las políticas transversales y específicas de juventud -impulsadas a través de los Planes Integrales fomentados y desarrollados en los años 80 y 90 principalmente- se han interiorizado.
“El diálogo y la comprensión mutua” refleja fielmente y sienta las bases de lo que deben ser las políticas desde el ámbito municipal. Sin embargo, este diálogo se cierra y esta comprensión se rompe unilateralmente cuando escuchamos afirmaciones como “La ciudad ya está hecha” o cuando los propios responsables del gobierno municipal afirman no creer en las políticas de juventud. Hablamos, cómo no, de Oviedo y de sus carencias en políticas de juventud.
El abandono del impulso de las políticas de juventud sigue la tónica habitual del equipo de gobierno del Ayuntamiento, en lugar de confeccionar y de aportar las herramientas necesarias para que las personas jóvenes de esta ciudad disfruten y participen plenamente en el desarrollo de la misma que, a pesar de esas afirmaciones categóricas, está continuamente haciéndose. La Concejalía de Juventud debe apoyar también al tejido asociativo juvenil, empezando por el órgano que lo representa, el Consejo de la Juventud de Oviedo/ Conseyu de la Mocedá d’Uviéu. Ya que no debe olvidar que las asociaciones juveniles construyen y forman parte activa de la oferta cultural y de ocio de esta ciudad. Sin embargo, una parte fundamental del sustento de las organizaciones juveniles proviene de las subvenciones, que año tras año sufren recortes importantes independientemente de la situación económica en la que nos encontremos. El desconocimiento deliberado de la realidad de la juventud en Oviedo provoca que también, especialmente en verano, la ciudad se quede vacía, vacía de alternativas.
Las políticas municipales deben responder a la realidad que se vive en su municipio. De nada sirven los avances de las políticas estatales y autonómicas, dirigidas no sólo al bienestar en el presente, sino a la sostenibilidad futura, cuando en el propio municipio de residencia ni se fomenta ni se muestra interés por la participación plena en el entorno más inmediato.
Instaría al Ayuntamiento de Oviedo y al responsable de Juventud a que, en lugar de atrincherarse tras el cerco imaginario que se nos ha impuesto, lean tantas veces como sean necesarias el tema de este Año Internacional de la Juventud. Y que actúen.
Esther Serrano Pertierra, Secretaria de Organización de JSO/MSU
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